R0ck Night

13 enero, 2011

El fiat uno acelera y el mar queda atrás.
y los rastros de la noche se hacen palpables.
La soledad de la ruta y de los kilómetros
que deberé tragar son el maridaje perfecto para la angustia
esa de saber que encontré a alguien maravilloso
pero que esta fuera de mi alcance.
y de a poco la tierra gira
en su afán de darnos vuelta
y la luz comienza a extraviarse.
la oscuridad me recuerda lo que hace poco conocí
me recuerda tu sonrisa iluminada,
tus movimientos etéreos al son del rock
tu frente y la mía unidas.

Un tobogán de emociones me bambolea arriba y abajo.
me sonrio, me entristezco, sueño, despierto.
y te escribo. y te quiero.

pienso que ni una foto nos sacamos
algo que perpetuara el encuentro.
Entonces me rozo el labio con la lengua
y siento la marca de tus dientes,
como una pequeña inflamación.

Regreso a ese momento
y ahí me quedo.
Suspendido.
Inmortalizado.
Esperanzado.

“…one of these days
the clocks will stop
and time won’t mean a thing…”

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In Memoriam

24 abril, 2010

amigos

Hace como un mes y medio, se murió el papá de mi amigo de toda la vida, ese que es un año mayor que yo y que vivió siempre enfrente de casa, de hecho la anécdota repetida una y mil veces por el padre de él, era que el día que mi mamá volvió de la clínica conmigo, lo dejaron a mi amigo durmiendo la siesta y todos se cruzaron para hacerme una visita fugaz y conocerme.
Desde que me llegó el sms en el que mi amigo me contaba que había fallecido el padre, que los flashbacks me inundan la cabeza con la cadencia de un mensaje telegrafiado.
Saber que si no hubiera sido por este hombre quizás nunca hubiera llegado a ser amigo de mi amigo, porque nosotros vivíamos cagandonos a palos, peleas cortitas, pelotudas, pero repetitivas hasta el infinito hasta que un buen día, este Señor se canso de nuestras peleítas de nada, nos llevo al fondo de la casa e hizo que nos peleáramos hasta sacarnos las ganas, contaríamos con 6 o 7 años más o menos, y siempre me vuelve el recuerdo de nosotros dos volviendo del patio trasero abrazados y llorando por los golpes que nos habíamos dado, y el padre satisfecho como quien sabe que la solución surtió efecto nos preparó la merienda.
Después de ese día jamás nos volvimos a pelear, pasaron 21 años y nunca más ni siquiera discutimos.
Omar, que así se llamaba este buen hombre, era oriundo de corrientes, por lo tanto escuchaba religiosamente chámame ante nuestro tedio, el chámame que le cambiábamos por nirvana ni bien teníamos oportunidad, para que él volviera a ponerlo mientras nosotros nos escabullíamos por otra parte de la casa riéndonos.
Poseedor de una paciencia increíble, se bancaba estoicamente explicarnos durante horas todo lo que quisiéramos saber.
Se me viene a la mente el recuerdo imborrable de una vez que nos llevo al circo Rodas y en la cola nos encontramos a Marcelo Araujo, y mientras yo le pedía que hablara bien de Boca, mi amigo le pedía que hiciera lo propio sobre River, porque si, somos contrarios hasta en eso, pero igual así coexistimos de manera ordenada y fraternal.
Y yo hace 15 años que no lloro en un funeral de nadie, la última vez fue en el 95 con el de mi abuela, pero cada llanto que ahogo lo canjeo por meses de recuerdos, espontáneos y con disparadores disimiles.
Hoy es el turno de Omar, que en su momento supo vencer al cáncer, para luego caer por una neumonía fulminante agravada por otras cosas.
Pero el recuerdo esta ahí inmutable, sobretodo porque además de la paciencia, las salidas y las enseñanzas, con su solución a las peleas, me regalo un compañero de vida de esos incondicionales.

Afanandole al projimo

2 abril, 2010

“Así, el verdadero sacrificio no fue el de Jesús –imponente, magnífico–, sino el de Judas. Jesús se aseguró, con su gesto, una posteridad perfecta; Judas, en cambio, no podría escapar al escarnio infinito. Él fue el cristiano verdadero, el que llevó la lógica del sacrificio hasta el fondo del fondo.
Si así fue, nadie debe haber sido más feliz: Judas entendió que ése era su papel y lo abrazó con alegría, con la seguridad del superior: en un sistema donde el sacrificio es lo más alto, nadie nunca podría sacrificarse más que él. Se equivocó en un solo punto: creyó, quiso creer, que sus continuadores serían más sutiles –y que lo entenderían. No contó con su estrechez de miras.”

by Caparros

Destellos del Mañana

26 marzo, 2010

En una noche cualquiera, de esas sin nombre ni tiempo, me encontré con un anciano, de pelo largo y vista corta, tenia los dedos alargados y con manchas de nicotina…
Entro en el bar en el que yo estaba tomándome un café, mientras esperaba algo, mientras decidía como seguir conmigo mismo, y sin mediar palabra se sentó.
Intente indagarlo con la mirada, pero me resulto difícil, sus ojos tenían una expresión conocida, una mezcla de tristeza, añoranza, felicidad, e ironía…

Pese a su ignorancia académica, los años y la experiencia habían conseguido hacerlo sabio.
Luego de medirnos con la mirada, durante un momento, tomo mi caja de cigarrillos y saco uno, se lo puso en la boca y me sonrió… decidí copiarlo y también agarre uno. Le ofrecí fuego, y ambos fumamos en silencio…
Mientras las nubes de tabaco nos acariciaban, le pregunté quien era, y me respondió que de donde venia, los nombres no significaban nada; le pregunté de donde venia, y me dijo que de un lugar que aun no existía… Sus respuestas me confundían, pero tenia una voz áspera, que atraía mis oídos. Cuando agarre mi taza de café, me agarro la mano, y con la otra llamó al mozo y le pidió una cerveza… cuando el mozo por fin puso la cerveza en nuestra mesa, me pregunto que hacia solo, en un café, en el medio de la noche.

Trate de explicarle que me sentía solo, que aunque permanecía rodeado de gente, aunque tenia trabajo, y podía darme todos los gustos que quería, tenia un vacio que no podía llenar, como si una pieza de mi propio rompecabezas faltara. Me miro largo rato y por fin empezó a hablar, me contó parte de su vida, me dijo que más de una vez se había sentido así, y que gustaba de hacer lo mismo que yo, ir a un bar, agarrar un libro y esconderse dentro de si mismo, pero el tiempo le había enseñado, con sus vaivenes, que la pieza faltante no la encontraría en un libro, ni en un bar desierto, pues el libro era solo fantasía, y en el bar, solo era una historia mas…
Me contó que siempre quiso tocar un instrumento de cuerdas, y sobretodo el violín, pero que no había sido dotado con habilidades para eso…

violin

Me pidió que reflexionara, y que saliera al mundo, que me abriera a las cosas que me rodean, y que depurara todo aquello que me hiciera mal, en definitiva me pidió que viviera…
Apuró su cerveza, se levantó y mirándome a los ojos, me dijo que le hiciera caso, porque él quería aprender a tocar el violín y si yo no vivía, ni creía en hacer realidad mis sueños él no podría aprender…

Allí en ese instante, en la profundidad de sus pupilas, fue que descubrí mi reflejo, con mi cara añeja, mi pelo largo, mi vista corta y los dedos manchados de nicotina…

Grupo de Asalto

22 marzo, 2010

El perro daba vueltas alrededor de la casa queriendo entrar para saber qué es lo que pasaba.

Pero dentro estaban ocupados con cosas más urgentes que el perro que se había quedado afuera, los ánimos habían ido exaltándose cada vez más.

La reunión, si es que s e podía llamar así no había sido idea del dueño de casa, de hecho él no los había invitado, y sin embargo ahí estaban.

Cuando los oyó llegar y vio quienes eran, supo que su suerte estaba echada, entonces tomo la decisión de hacer lo posible por salvar lo que a estas alturas era ya casi insalvable.

Corrió hacia el centro de la casa y con una precisión asombrosa, dejo el lugar libre de evidencias en poco menos de un minuto, todo fue a parar bajo su cama, y luego cubierto con un acolchado, sabia que si los intrusos revisaban no les seria demasiado difícil encontrarlo, pero que más podía hacer, llevaba tiempo esperando que se presentaran pero en su interior confiaba en que no se animarían, por eso es que mantenía todo a la vista, sin ningún plan de evacuación.

Fue hasta la puerta tratando de hacer el menor ruido posible, con la esperanza de trabarla pero sin que supieran que él estaba adentro, las gotas de transpiración, por el esfuerzo de esconder todo se paraban en el filo de sus pestañas como un clavadista preparándose para el gran salto hacia la pileta, tuvo que parar a restregarse los ojos y en ese momento la puerta se abrió y dio paso a aquellos indeseables visitantes.

Una sucesión de palabras se intercambiaron sin mucho registro por su parte de lo que decían, contestando a todo primero con un si tembloroso para pasar luego a excusas sobre el paradero de lo que buscaban.

Quienes habían llegado hasta ahí no se iban a quedar conformes solo con su negativa, habían hecho un largo viaje para poder acceder a lo que el escondía.

Comenzaron requisando el comedor y la cocina sin encontrar lo que buscaban, entonces como en una epifanía colectiva, todos giraron hacia la habitación y hacia ahí se fueron, muestra de que la epifanía había sido correcta fueron las exclamaciones de alegría, que el desdichado dueño de casa oía desde el comedor, mudo de rabia por haber sido tan estúpido de no mantener la boca cerrada, no, tenía que alardear…

Mudo de indignación observaba como traían todo el instrumental hacia el comedor y comenzaban a montarlo, quería gritar que se fueran, que lo dejaran solo, pero sabía que todo seria en vano, sabia en su fuero interno que desde ahora y hasta que el mundial terminara, debería tener a sus compañeros de trabajo tirados en el sofá, mirando los partidos en su LCD recién comprado..

La recaida en el vicio

19 marzo, 2010

Cuando era chico me acuerdo que esperaba mas que ansioso que llegara el sábado, para que mi mamá me acompañara hasta la avenida al puesto de diarios a comprar las historietas de disney que traían 128 paginas, con todo nunca me duraban mas que 2 horas y vuelta al martirio y la ansiedad de que fuera sábado de nuevo para tener otra.

Nunca pude manejar mi ansiedad, siempre quise todo ya y ahora, si me hubiese metido con drogas pesadas seguramente ya estaría six feet under por sobredosis. Hoy tengo un laburo de mierda, o mas bien un laburo que se convirtió en una mierda, y hace un par de meses que busco uno nuevo y no encuentro; lo cual obviamente choca de frente con mi problemita del todo ya y ahora.

A veces veo pasividad en los demás y por momentos los envidio y en otros me dan ganas de sacudirles la modorra, como cuando te dormis en un tren y por un cambio de vías o algo en los rieles el traqueteo varia y pegas un salto, alerta, queriendo comprender que es lo que te altero.

Hace como tres años que tengo o tenia pasividad mental para escribir, estaba anquilosado, un par de veces intente hacerlo pero me quedaba en blanco, como los primeros minutos de una resaca soberbia, esos en los que sentís como si estuvieras viéndote desde abajo del agua, en los que el sonido llega amortiguado y ni siquiera reconoces tus propias extremidades, así me sentía cuando quería escribir.

Hoy recaigo en el vicio, y trato de escribir, redimiendo miedos, ira, compartiendo alegrías, y alguna que otra miseria por visitar.