In Memoriam

amigos

Hace como un mes y medio, se murió el papá de mi amigo de toda la vida, ese que es un año mayor que yo y que vivió siempre enfrente de casa, de hecho la anécdota repetida una y mil veces por el padre de él, era que el día que mi mamá volvió de la clínica conmigo, lo dejaron a mi amigo durmiendo la siesta y todos se cruzaron para hacerme una visita fugaz y conocerme.
Desde que me llegó el sms en el que mi amigo me contaba que había fallecido el padre, que los flashbacks me inundan la cabeza con la cadencia de un mensaje telegrafiado.
Saber que si no hubiera sido por este hombre quizás nunca hubiera llegado a ser amigo de mi amigo, porque nosotros vivíamos cagandonos a palos, peleas cortitas, pelotudas, pero repetitivas hasta el infinito hasta que un buen día, este Señor se canso de nuestras peleítas de nada, nos llevo al fondo de la casa e hizo que nos peleáramos hasta sacarnos las ganas, contaríamos con 6 o 7 años más o menos, y siempre me vuelve el recuerdo de nosotros dos volviendo del patio trasero abrazados y llorando por los golpes que nos habíamos dado, y el padre satisfecho como quien sabe que la solución surtió efecto nos preparó la merienda.
Después de ese día jamás nos volvimos a pelear, pasaron 21 años y nunca más ni siquiera discutimos.
Omar, que así se llamaba este buen hombre, era oriundo de corrientes, por lo tanto escuchaba religiosamente chámame ante nuestro tedio, el chámame que le cambiábamos por nirvana ni bien teníamos oportunidad, para que él volviera a ponerlo mientras nosotros nos escabullíamos por otra parte de la casa riéndonos.
Poseedor de una paciencia increíble, se bancaba estoicamente explicarnos durante horas todo lo que quisiéramos saber.
Se me viene a la mente el recuerdo imborrable de una vez que nos llevo al circo Rodas y en la cola nos encontramos a Marcelo Araujo, y mientras yo le pedía que hablara bien de Boca, mi amigo le pedía que hiciera lo propio sobre River, porque si, somos contrarios hasta en eso, pero igual así coexistimos de manera ordenada y fraternal.
Y yo hace 15 años que no lloro en un funeral de nadie, la última vez fue en el 95 con el de mi abuela, pero cada llanto que ahogo lo canjeo por meses de recuerdos, espontáneos y con disparadores disimiles.
Hoy es el turno de Omar, que en su momento supo vencer al cáncer, para luego caer por una neumonía fulminante agravada por otras cosas.
Pero el recuerdo esta ahí inmutable, sobretodo porque además de la paciencia, las salidas y las enseñanzas, con su solución a las peleas, me regalo un compañero de vida de esos incondicionales.

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10 comentarios to “In Memoriam”

  1. laconicalambada Says:

    Buena idea esa, quisiera aplicarla con algunas personas.

    Nada mejor que un amigo hijo de correntinos o paraguayos, sus casas siempre son divertidas, sobre todo si está toda la familia.

    El recuerdo a veces está ligado a lo inconmensurable y entonces se hace muy difícil escribir sobre él o decir algo, salvo qué lindo post o cosas así

    Bjs !

  2. docampo Says:

    and i can listen to thee yet. i can lie upon the plain and listen,´till i do beget, that golden time again.

  3. cecilia Says:

    fábula o no, me encantó este relato de educación sentimental

  4. cariños a Says:

    Vamos pibe!!

    Cariños
    a

  5. Imosha! Says:

    Hoy la fiesta se arma acá?
    Nice post, pero ya te lo había dicho :P
    Bss!

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