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Destellos del Mañana

26 marzo, 2010

En una noche cualquiera, de esas sin nombre ni tiempo, me encontré con un anciano, de pelo largo y vista corta, tenia los dedos alargados y con manchas de nicotina…
Entro en el bar en el que yo estaba tomándome un café, mientras esperaba algo, mientras decidía como seguir conmigo mismo, y sin mediar palabra se sentó.
Intente indagarlo con la mirada, pero me resulto difícil, sus ojos tenían una expresión conocida, una mezcla de tristeza, añoranza, felicidad, e ironía…

Pese a su ignorancia académica, los años y la experiencia habían conseguido hacerlo sabio.
Luego de medirnos con la mirada, durante un momento, tomo mi caja de cigarrillos y saco uno, se lo puso en la boca y me sonrió… decidí copiarlo y también agarre uno. Le ofrecí fuego, y ambos fumamos en silencio…
Mientras las nubes de tabaco nos acariciaban, le pregunté quien era, y me respondió que de donde venia, los nombres no significaban nada; le pregunté de donde venia, y me dijo que de un lugar que aun no existía… Sus respuestas me confundían, pero tenia una voz áspera, que atraía mis oídos. Cuando agarre mi taza de café, me agarro la mano, y con la otra llamó al mozo y le pidió una cerveza… cuando el mozo por fin puso la cerveza en nuestra mesa, me pregunto que hacia solo, en un café, en el medio de la noche.

Trate de explicarle que me sentía solo, que aunque permanecía rodeado de gente, aunque tenia trabajo, y podía darme todos los gustos que quería, tenia un vacio que no podía llenar, como si una pieza de mi propio rompecabezas faltara. Me miro largo rato y por fin empezó a hablar, me contó parte de su vida, me dijo que más de una vez se había sentido así, y que gustaba de hacer lo mismo que yo, ir a un bar, agarrar un libro y esconderse dentro de si mismo, pero el tiempo le había enseñado, con sus vaivenes, que la pieza faltante no la encontraría en un libro, ni en un bar desierto, pues el libro era solo fantasía, y en el bar, solo era una historia mas…
Me contó que siempre quiso tocar un instrumento de cuerdas, y sobretodo el violín, pero que no había sido dotado con habilidades para eso…

violin

Me pidió que reflexionara, y que saliera al mundo, que me abriera a las cosas que me rodean, y que depurara todo aquello que me hiciera mal, en definitiva me pidió que viviera…
Apuró su cerveza, se levantó y mirándome a los ojos, me dijo que le hiciera caso, porque él quería aprender a tocar el violín y si yo no vivía, ni creía en hacer realidad mis sueños él no podría aprender…

Allí en ese instante, en la profundidad de sus pupilas, fue que descubrí mi reflejo, con mi cara añeja, mi pelo largo, mi vista corta y los dedos manchados de nicotina…

Grupo de Asalto

22 marzo, 2010

El perro daba vueltas alrededor de la casa queriendo entrar para saber qué es lo que pasaba.

Pero dentro estaban ocupados con cosas más urgentes que el perro que se había quedado afuera, los ánimos habían ido exaltándose cada vez más.

La reunión, si es que s e podía llamar así no había sido idea del dueño de casa, de hecho él no los había invitado, y sin embargo ahí estaban.

Cuando los oyó llegar y vio quienes eran, supo que su suerte estaba echada, entonces tomo la decisión de hacer lo posible por salvar lo que a estas alturas era ya casi insalvable.

Corrió hacia el centro de la casa y con una precisión asombrosa, dejo el lugar libre de evidencias en poco menos de un minuto, todo fue a parar bajo su cama, y luego cubierto con un acolchado, sabia que si los intrusos revisaban no les seria demasiado difícil encontrarlo, pero que más podía hacer, llevaba tiempo esperando que se presentaran pero en su interior confiaba en que no se animarían, por eso es que mantenía todo a la vista, sin ningún plan de evacuación.

Fue hasta la puerta tratando de hacer el menor ruido posible, con la esperanza de trabarla pero sin que supieran que él estaba adentro, las gotas de transpiración, por el esfuerzo de esconder todo se paraban en el filo de sus pestañas como un clavadista preparándose para el gran salto hacia la pileta, tuvo que parar a restregarse los ojos y en ese momento la puerta se abrió y dio paso a aquellos indeseables visitantes.

Una sucesión de palabras se intercambiaron sin mucho registro por su parte de lo que decían, contestando a todo primero con un si tembloroso para pasar luego a excusas sobre el paradero de lo que buscaban.

Quienes habían llegado hasta ahí no se iban a quedar conformes solo con su negativa, habían hecho un largo viaje para poder acceder a lo que el escondía.

Comenzaron requisando el comedor y la cocina sin encontrar lo que buscaban, entonces como en una epifanía colectiva, todos giraron hacia la habitación y hacia ahí se fueron, muestra de que la epifanía había sido correcta fueron las exclamaciones de alegría, que el desdichado dueño de casa oía desde el comedor, mudo de rabia por haber sido tan estúpido de no mantener la boca cerrada, no, tenía que alardear…

Mudo de indignación observaba como traían todo el instrumental hacia el comedor y comenzaban a montarlo, quería gritar que se fueran, que lo dejaran solo, pero sabía que todo seria en vano, sabia en su fuero interno que desde ahora y hasta que el mundial terminara, debería tener a sus compañeros de trabajo tirados en el sofá, mirando los partidos en su LCD recién comprado..